El sesgo de representatividad
- Álex Melic Montañés
- 13 feb
- 3 Min. de lectura

Este sesgo cognitivo permite al individuo utilizar un atajo cognitivo para recopilar información almacenada en su cerebro de forma rápida e inmediata. De esta forma, el individuo se fija en las características que definen, según su experiencia, a un determinado objeto o ser vivo, de tal manera que al reconocer con posterioridad alguno de estos elementos, el sujeto trae a su pensamiento el estereotipo formado de acuerdo a la información obtenida en su experiencia previa, cuando reconoció tales características (el sujeto ve una característica y recuerda al estereotipo).
Este atajo cognitivo también sirve de modo contrario, permitiendo al sujeto recopilar toda la información disponible en su cerebro de los distintos estereotipos que ha formado, tan sólo recordando el estereotipo formado mediante su experiencia previa (el sujeto recuerda al estereotipo y todas las características asociadas al mismo).
El sesgo cognitivo descrito es útil para recordar rápidamente información, de tal manera que el individuo no necesita procesar y elaborar la información obtenida de los estímulos del ambiente con gran detenimiento, sino que tan solo necesita reconocer el estereotipo o característica correspondiente y, de inmediato, obtener la información almacenada en su cerebro de acuerdo al aprendizaje de experiencias previas.
Por ejemplo, imaginemos una prueba en la que a un sujeto se le pide pensar en un perro, para ver si puede adivinar la imagen de un can que se esconde en un sobre, sin que haya podido verla con anterioridad. Lo cierto es que el sujeto tenderá a pensar en el animal de acuerdo a su experiencia previa (por ejemplo, imaginar un perro semejante al que ya posee, de la misma raza, edad, sexo y características físicas y psicológicas).
¿Qué ha ocurrido? El sujeto ha acudido a la información que ya posee y ha elaborado rápidamente una respuesta de acuerdo a dicha información, como si hubiera teclado en ‘google’ y hubiera seleccionado la primera opción posible. No obstante, de este ejemplo se puede inferir la idea de que es posible cometer multitud de errores al no procesar de forma elaborada la información.
Lo cierto es que existen multitud de perros que no responden a las características que el individuo ha podido traer a su mente y aunque hubiera podido acertar, lo cierto es que el concepto ‘perro’ incluye una extensa diversidad de características que hacen muy difícil acertar la prueba. Lo mismo ocurre a la hora de juzgar a las personas. Solemos juzgar a los demás por características físicas o psicológicas, con objeto de recabar rápida información sobre ellos, pero ¿Cuántas veces nos hemos equivocado al juzgar?
Un ejemplo muy claro es el realizado por la marca de preservativos ‘Durex’ en su reciente anuncio, donde diversas personas jóvenes, de buena apariencia, y a los que la voz del narrador induce buenas cualidades (‘Deportista, carismático, seguro de sí mismo...’), terminan sorprendiendo al televidente al anunciar, de forma repentina, que tales personas padecen, sin que ellos lo sepan, enfermedades de transmisión sexual (clamidia, gonorrea, sífilis…).
El anuncio, que utiliza hombres y mujeres, trata de concienciar al espectador de que no todo es como parece y que los estereotipos que tenemos formados, ya sean de personas atractivas o de personas con enfermedades de transmisión sexual, pueden estar equivocados. Es más, tales personas pueden padecer tales enfermedades, por lo que la protección a la hora de realizar el acto sexual frente a las enfermedades de transmisión sexual pasa, necesariamente, por la utilización del medio más eficaz: preservativo. Es ahí cuando surge la marca ‘Durex’ como salvador del espectador, proporcionando un recurso a utilizar para evitar tales enfermedades.
El anuncio llamó la atención por romper los estereotipos formados en los televidentes (‘una persona joven, atractiva y deportista no tiene enfermedades de transmisión sexual’), creando una situación de sorpresa la primera vez que se visualiza la publicidad (ante la ruptura del estereotipo y la mayor conciencia del sesgo cognitivo). Cuando aparece la marca en sí, solventa el problema del telespectador, al proporcionar la solución más adecuada para evitar enfermedades de transmisión sexual.
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