El sesgo de la opinión de la mayoría.
- Álex Melic Montañés
- 17 may 2022
- 3 Min. de lectura

Hola lector@s:
Hoy quería traer uno de los sesgos cognitivos que podemos tener los seres humanos: el sesgo de la 'opinión de la mayoría'. Se trata de un sesgo cognitivo producido en aquellos casos en los que el individuo tiende a tomar la opinión mostrada por la mayoría, aunque dicha opinión esté equivocada.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que este sesgo cognitivo se produce porque el individuo, lejos de destinar recursos cognitivos a recoger, almacenar e interpretar datos para la toma de decisiones, escoge la opinión mostrada por la mayoría de personas presentes en la adopción de la idea de que dicha opinión ha de ser correcta (‘si casi todo el mundo opina igual, será la opción correcta, por lo que no he de elaborar la información y tomar una decisión diferente). Aunque se efectúa un proceso de elaboración, éste es menor que si se hubiera tomado otro tipo de decisión contraria a la mayoría, más elaborada y con un mayor número de recursos cognitivos destinados a su elaboración.
Esto es lo que ocurre en reuniones grupales, donde los primeros en mostrar su opinión ante el grupo sobre un determinado tema, tienden a convencer más rápidamente a gran parte de los asistentes, quienes no elaboran la información presentada de un modo exhaustivo porque entienden que los que han mostrado su opinión en primer lugar ya han elaborado la información. Basta decir que ello no ha de ser siempre así (mostrar tu opinión en primer lugar no significa que haya sido una decisión meditada).
En segundo lugar, la mayoría del grupo que opine igual tiende a incitar al individuo para que opine de la misma forma, reduciendo tensiones dentro del grupo correspondiente. Es probable que un individuo tímido, con alta necesidad de aprobación del grupo o que, simplemente, no quiere ser el único miembro grupal que rechace la opinión formulada por el resto de compañeros, termine por adoptar la decisión grupal, simplemente por valorar su sentimiento de pertenencia al grupo.
En general, el sesgo cognitivo comentado implica tomar decisiones que otros (la mayoría) han tomado por nosotros, lo cual permite destinar nuestros recursos cognitivos a otras cuestiones consideradas más importantes. No obstante, el problema estriba en que la decisión tomada por la mayoría no tiene por qué ser la respuesta correcta ante el problema planteado, por lo que no siempre tomar la decisión de la mayoría es el camino idóneo para la resolución de un problema.
Igualmente, el debate, la puesta en común de ideas e incluso algunas técnicas de resolución de problemas como la tormenta de ideas, permiten que afloren conocimientos en el grupo que ciertos miembros carecían. Ello conlleva tomar decisiones más elaboradas acerca de los problemas a resolver, así como compartir información útil que ocasione una opinión más fundamentada.
Un ejemplo del sesgo de la opinión de la mayoría:
Cuando las pulseras ‘Power Balance’ salieron al mercado en diversos países, mucha gente adquirió un ejemplar en la búsqueda del supuesto incremento de la flexibilidad, fuerza y bienestar que provocaba el holograma impreso en el plástico de recubrimiento. El fenómeno de las famosas pulseras, que adquirió cierta relevancia en 2009, originó, con independencia de sus supuestos beneficios, una nueva moda que atrajo a más personas a adquirir el producto.
Aunque posteriormente se condenó a la empresa por fraude en algunos países como Estados Unidos, pues las pulseras no tenían ningún tipo de evidencia científica que avalase los beneficios proclamados por su publicidad, se pudo constatar que Power Balance había producido un efecto llamada a nuevos consumidores (gracias al ‘boca a boca’), puesto que gran parte de la población (sobre todo joven) había adquirido un ejemplar. De esta forma, el consumidor potencial adquiría el producto porque una gran parte de la gente conocida compraba la pulsera, llegando a pensar que esos supuestos beneficios debían ser ciertos.
Lo cierto es que el sesgo lleva al consumidor potencial a comprar un producto que, aunque apoyado por la mayoría, no produce ningún beneficio concreto, más allá que seguir la moda establecida. No obstante, los beneficios anunciados por Power Balance fueron falsos, por lo que todos aquellos consumidores que siguieron a la mayoría por tales beneficios vieron como gastaron el dinero en vano, en nada más que una mera pulsera de plástico.
Espero que os haya resultado interesante.
Un saludo lector@s.
Álex Melic
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